lunes, 18 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Microorganismos
patógenos.
Son los diferentes tipos de bacterias, virus, protozoos y
otros organismos que transmiten enfermedades como el cólera, tifus,
gastroenteritis diversas, hepatitis, etc. En los países en vías de desarrollo
las enfermedades producidas por estos patógenos son uno de los motivos más
importantes de muerte prematura, sobre todo de niños.
Normalmente estos microbios llegan al agua en las heces y
otros restos orgánicos que producen las personas infectadas. Por esto, un buen
índice para medir la salubridad de las aguas, en lo que se refiere a estos
microorganismos, es el número de bacterias coliformes presentes en el agua. La
OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que en el agua para beber
haya 0 colonias de coliformes por 100 ml de agua.
Desechos orgánicos.
Son el conjunto de residuos orgánicos
producidos por los seres humanos, ganado, etc. Incluyen heces y otros
materiales que pueden ser descompuestos por bacterias aeróbicas, es decir en
procesos con consumo de oxígeno. Cuando este tipo de desechos se encuentran en
exceso, la proliferación de bacterias agota el oxígeno, y ya no pueden vivir en
estas aguas peces y otros seres vivos que necesitan oxígeno. Buenos índices
para medir la contaminación por desechos orgánicos son la cantidad de oxígeno
disuelto, OD, en agua, o la DBO (Demanda Biológica de Oxígeno)
Nutrientes
vegetales inorgánicos.
Nitratos y
fosfatos son sustancias solubles en agua que las plantas necesitan para su
desarrollo, pero si se encuentran en cantidad excesiva inducen el crecimiento
desmesurado de algas y otros organismos provocando la eutrofización de las
aguas. Cuando estas algas y otros vegetales mueren, al ser descompuestos por
los microorganismos, se agota el oxígeno y se hace imposible la vida de otros
seres vivos. El resultado es un agua maloliente e inutilizable.

Compuestos orgánicos.
Muchas
moléculas orgánicas como petróleo, gasolina, plásticos, plaguicidas,
disolventes, detergentes, etc. acaban en el agua y permanecen, en algunos
casos, largos períodos de tiempo, porque, al ser productos fabricados por el
hombre, tienen estructuras moleculares complejas difíciles de degradar por los
microorganismos.
Sedimentos y materiales suspendidos.
Muchas partículas arrancadas del suelo y
arrastradas a las aguas, junto con otros materiales que hay en suspensión en
las aguas, son, en términos de masa total, la mayor fuente de contaminación del
agua. La turbidez que provocan en el agua dificulta la vida de algunos
organismos, y los sedimentos que se van acumulando destruyen sitios de
alimentación o desove de los peces, rellenan lagos o pantanos y obstruyen
canales, rías y puertos.
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